Mientras en Chile el debate sobre este producto se limita tradicionalmente a las disputas terminológicas sobre si debe llamarse marraqueta, pan batido o pan francés, en el altiplano la discusión ha escalado a un nivel institucional. La Federación de Panificadores Artesanos de La Paz conmemoró recientemente el “Día de la Marraqueta” —conocida localmente como “pan de batalla”— y anunció que emprenderá gestiones formales para que esta preparación sea declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. El objetivo de los gremios panaderos paceños es claro: buscan consolidar a nivel internacional la idea de que la marraqueta es originaria de Bolivia. Según sus dirigentes, este producto no solo constituye un elemento esencial de la gastronomía urbana, sino que representa un pilar fundamental de la identidad de la ciudad sede de Gobierno. “La marraqueta es un pan sin igual. Incluso ha pasado fronteras ”, aseguraron los representantes del sector durante la conmemoración. Expertos en la materia han señalado que la consistencia física de la marraqueta elaborada en La Paz difiere significativamente de las versiones que se producen en otros países (como Chile). De acuerdo con los panificadores, la clave de este resultado radica en la particularidad del agua y, fundamentalmente, en la altitud de la capital boliviana, que supera los 3.600 metros sobre el nivel del mar, factor que alteraría el proceso de leudado y la estructura final de la masa. Sobre su origen, la historia del “pan de batalla” presenta diversas tesis. Según lo recogido por la Agencia EFE, una de las versiones más extendidas señala que la receta habría sido introducida por un panadero de origen griego que arribó al país en 1908. Otra vertiente de la historia, en cambio, atribuye la autoría a dos expertos panaderos daneses que llegaron a La Paz durante la década de 1920 para enseñar técnicas de pastelería avanzada. La ambición de los panaderos paceños cuenta con antecedentes locales previos. En el año 2006, la marraqueta fue declarada Patrimonio Cultural e Histórico de La Paz por la entonces Prefectura Departamental. Posteriormente, en 2024, el municipio ratificó esta importancia mediante una ley local. Actualmente, los gremios trabajan en la redacción de una ley nacional que les permita formalizar la solicitud ante la Unesco, con el fin de que “el mundo entero sepa que la marraqueta es de Bolivia”. Este movimiento busca transformar una tradición artesanal en una marca de identidad país que refuerce el rol del pan de batalla dentro de la cultura andina, distanciándose así de las variaciones regionales que este pan ha adoptado en otros territorios sudamericanos a lo largo del último siglo. ¿Y tú qué opinas? ¿Chilena o boliviana? Fuente: Publimetro
Los panaderos bolivianos han anunciado su intención de buscar que la marraqueta sea declarada Patrimonio de la Humanidad. Esta propuesta surge en medio de una creciente controversia en redes sociales, desencadenada por un chef peruano que afirmó que este pan tradicional, consumido a diario en Chile, es en realidad típico de Tacna. Esto ha generado un debate sobre el origen de la identidad culinaria de la región. Ante esta discusión, el historiador Raúl La Torre, coordinador de Extensión Cultural de la Universidad de los Andes, ha explicado el origen de este icónico alimento. Según La Torre, La marraqueta tiene un origen eminentemente europeo. Era un tipo de pan batido muy común en la zona central de Europa, que llegó a Chile gracias a una familia francesa, los hermanos Marraquet. Añadió que Ellos dieron su apellido al producto, que en nuestro país comenzó a llamarse marraqueta. Sin embargo, también se conoce como pan francés, justamente por su vínculo con la panadería francesa. El académico señaló que la influencia de la panadería francesa se extendió por varios países de la región, lo que explica que versiones similares de este pan puedan encontrarse en distintos lugares, con nombres y características propias. Es así como la marraqueta tal como la conocemos en Chile puede existir también en otros países, pero con variaciones. Cada cultura fue adaptando el pan batido a sus costumbres, lo que genera estas similitudes y diferencias, puntualizó. Fuente: DiarioElDia Región
Mientras en Chile el debate sobre este producto se limita tradicionalmente a las disputas terminológicas sobre si debe llamarse marraqueta, pan batido o pan francés, en el altiplano la discusión ha escalado a un nivel institucional. La Federación de Panificadores Artesanos de La Paz conmemoró recientemente el “Día de la Marraqueta” —conocida localmente como “pan de batalla”— y anunció que emprenderá gestiones formales para que esta preparación sea declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. El objetivo de los gremios panaderos paceños es claro: buscan consolidar a nivel internacional la idea de que la marraqueta es originaria de Bolivia. Según sus dirigentes, este producto no solo constituye un elemento esencial de la gastronomía urbana, sino que representa un pilar fundamental de la identidad de la ciudad sede de Gobierno. “La marraqueta es un pan sin igual. Incluso ha pasado fronteras ”, aseguraron los representantes del sector durante la conmemoración. Expertos en la materia han señalado que la consistencia física de la marraqueta elaborada en La Paz difiere significativamente de las versiones que se producen en otros países (como Chile). De acuerdo con los panificadores, la clave de este resultado radica en la particularidad del agua y, fundamentalmente, en la altitud de la capital boliviana, que supera los 3.600 metros sobre el nivel del mar, factor que alteraría el proceso de leudado y la estructura final de la masa. Sobre su origen, la historia del “pan de batalla” presenta diversas tesis. Según lo recogido por la Agencia EFE, una de las versiones más extendidas señala que la receta habría sido introducida por un panadero de origen griego que arribó al país en 1908. Otra vertiente de la historia, en cambio, atribuye la autoría a dos expertos panaderos daneses que llegaron a La Paz durante la década de 1920 para enseñar técnicas de pastelería avanzada. La ambición de los panaderos paceños cuenta con antecedentes locales previos. En el año 2006, la marraqueta fue declarada Patrimonio Cultural e Histórico de La Paz por la entonces Prefectura Departamental. Posteriormente, en 2024, el municipio ratificó esta importancia mediante una ley local. Actualmente, los gremios trabajan en la redacción de una ley nacional que les permita formalizar la solicitud ante la Unesco, con el fin de que “el mundo entero sepa que la marraqueta es de Bolivia”. Este movimiento busca transformar una tradición artesanal en una marca de identidad país que refuerce el rol del pan de batalla dentro de la cultura andina, distanciándose así de las variaciones regionales que este pan ha adoptado en otros territorios sudamericanos a lo largo del último siglo. ¿Y tú qué opinas? ¿Chilena o boliviana? Fuente: Publimetro
Los panaderos bolivianos han anunciado su intención de buscar que la marraqueta sea declarada Patrimonio de la Humanidad. Esta propuesta surge en medio de una creciente controversia en redes sociales, desencadenada por un chef peruano que afirmó que este pan tradicional, consumido a diario en Chile, es en realidad típico de Tacna. Esto ha generado un debate sobre el origen de la identidad culinaria de la región. Ante esta discusión, el historiador Raúl La Torre, coordinador de Extensión Cultural de la Universidad de los Andes, ha explicado el origen de este icónico alimento. Según La Torre, La marraqueta tiene un origen eminentemente europeo. Era un tipo de pan batido muy común en la zona central de Europa, que llegó a Chile gracias a una familia francesa, los hermanos Marraquet. Añadió que Ellos dieron su apellido al producto, que en nuestro país comenzó a llamarse marraqueta. Sin embargo, también se conoce como pan francés, justamente por su vínculo con la panadería francesa. El académico señaló que la influencia de la panadería francesa se extendió por varios países de la región, lo que explica que versiones similares de este pan puedan encontrarse en distintos lugares, con nombres y características propias. Es así como la marraqueta tal como la conocemos en Chile puede existir también en otros países, pero con variaciones. Cada cultura fue adaptando el pan batido a sus costumbres, lo que genera estas similitudes y diferencias, puntualizó. Fuente: DiarioElDia Región